27 abril 2016

Las leyes de la naturaleza

Es por todos sabido que la vida es una putada de mucho cuidado, hay quien es feliz por el hecho de vivir y otros buscan el amargamiento existencial, al pelo me viene comentar a la antigua moda emo (¿Os acordáis?). Pero hoy no quiero escribir sobre cómo tú te tomas la vida, pues me resultaría imposible si nos referimos a un sentido literal de la frase. Quiero hablar de esas leyes increíbles que ya sea por orden natural o social siempre están allí para jodernos. Empecemos:
  • Experiencia laboral
    Muchos jóvenes se quejan de la paradoja: "Si no tengo experiencia no tengo trabajo y si no tengo trabajo no consigo experiencia". A ver, también hay que pensar que aunque solo tengamos consciencia sobre nosotros mismos, el resto de personas también tiene consciencia sobre otra persona, que suele ser el o ella misma. Con esto quiero decir que el empresario o la persona a cargo de la elección de contrato piensa "Si tiene experiencia tiene experiencia, si no...No" ¿A quién te crees que va a querer contratar? ¿A alguien que va a pasar los dos días que le dure el contrato aprendiendo a hacer algo medio-bien o al currito de turno que va a estar esos dos días trabajando a tope?
  • Tengo no pareja
    Venga, no digáis que no, quizás no sea ahora mismo, pero sí hace un día, dos como mucho. Tenéis pareja y cuando cerráis los ojos podéis imaginar cómo vais de fiesta dura ligando con todo lo que se pase por vuestra cabeza, como si alguna vez eso hubiera sido así. Pero si estás solterx piensas "Lo que follaría yo si tuviera novix", pues bien amigo, si buscas una respuesta filosófica yo la tengo.

13 abril 2016

El arte de la espera

Hallábame yo en las puertas de mi amada escuela de música "Dionisio Aguado" (Famoso guitarrista Fuenlabreño) aguardando a la que siguiente y última clase de la jornada de hoy, miércoles. Conversaba con mi maestra experta en canto lírico y otros subseres del inframundo como un profesor al cual siempre he saludado y el siempre me respondía con el mismo insulso e impersonal saludo, y alumnos y alumnas de esa mi escuela de música, más concretamente compañeros de clase coral. A quince minutos de abandonar nuestra estancia en el exterior una voz, que a mi parecer era aun más aguda que la mía, desgarró el aire que se encontraba entre el emisor de ese sonido y mis oídos. Dicha voz provenía de un hombre joven, de aproximadamente mi edad (Es un hecho que el conocimiento de su edad lo conozco a la perfección, la razón el lector la averiguará más adelante), poseía una voz masculina a la par de femenina "¿Cómo puede ser esto?" pueden preguntarse algunos. La respuesta es sencilla, pues el personaje que hizo pasar aire a través de diversos mecanismos orales, traqueales y toda esa pesca era, como no, un homosexual de mucho cuidado.
Yo, como suelo hacer en esos casos, me giré para ver en qué angulo se encontraba el mariquita. A las 4:30 (o las 16:30 aprox.) se encontraba, se encontraba casi detrás de mi, a mi derecha. Al principio pensé en ignorarle, pero mi mente habilidosa caviló un plan para saldar ese infortunio de la forma más educada, digna y ecuánime posible (Lo de ecuánime no encaja, pero quería escribir la palabra). Para ello me valí de mi dispositivo digital móvil, pues una de sus funciones es marcar la hora exacta para poder así calcular cuando podía saludar a ese resquicio del pasado para después indicarle el motivo de la despedida: Ir a clase.
Pues bien, ese hombre era y es parte importante de la historia. Ese hombre, por circunstancias del suceso imprevisto coincidió conmigo en clases de bachillerato. Dicho hombre era quien, de una forma muy habilidosa por su parte y cual serpiente se acercó sigilosamente en mi vida y agarrándome como si de las garras de un águila se tratase me llevó a su mundo: El mundo que hay más allá de las puertas del armario.
La conversación fue sencilla a la par de previsible, la resumiré del siguiente modo:
- Hola
- Hola
- Qué tal todo
- Bien ¿Y tú?
- Bien.
- Te cuento mi vida a groso modo en unos treinta segundos.
- Interesante, amigos en común.
- XD ja ja ja, k ase.
La parte que viene ahora la pronuncié yo tal y como puede usted leerl - Nos saludamos, hablamos y me despido ¡Paz!
No creo que él lo sepa, pero aunque sea un pensamiento que a mi modo de ver, y lógicamente hablo desde el desconocimiento, no se merezca, tengo que tener en alta estima a ese hombre. Quizás si no se hubiera cruzado por mi vida yo ahora mismo estaría orando a un dios cristiano, predicando su palabra y haciendo la obra que encomendó a través de sus santas escrituras. O lo que es lo mismo, si no fuera por él yo no sabría cuanto me gustan las pollas.
Fin.

06 marzo 2016

La montaña de brillo azul

Hace no mucho tiempo, pero tampoco poco una mujer de no sé donde me dijo que yo era especial, que alguna vez tendría sueños premonitorios cuando ella me preguntó "¿Aun no tienes sueños premonitorios?" No creo en eso, soy demasiado pro-cinco-sentidos. Pero sí creo en una cosa, bueno en dos: Que lo que soñé hace poco me hace aprender algo de lo que ya sabía (Ya tu sabeh, psicoanálisis) y que como estoy escuchando Gorillaz, bailando en el asiento y escribiendo esto lo más probable es que no haga bien ninguna de las tres cosas, pero tengo a mi favor el poder del subrayado rojo que me avisa de las faltas.
Pues bien, el sueño era este:
Hallábame yo en una tienda de souvenirs de no se dónde, pequeña, con su puerta, sus cristales en tres paredes, y muebles bajo los cristales y una mesa en el centro, todo con muchas cositas de coles variados (Estuve hace poco de viaje y visité unas tiendas similares, pero no tan modernas). Yo era cliente, y alguien entraba por la puerta, el dependiente creo que era rubio, puede que con rastas, alguien guapo (Nada sexual pasaba por mi cabeza, una pena), no recuerdo lo que pasaba, solo hablaba de las cosas que ahí se encontraban, aprendiendo cosas que olvidé pues lo vi importante. En ese momento viaje como por arte de magia a otro momento y lugar (Como si se hubieran borrados los recuerdos entre esos momentos.
Ahora estaba en una casa, puede que de aspecto rústico, yo estaba con alguien, quizás con una mujer, mirando por la ventana. tras los cristales podía vislumbrar un paisaje nocturno, natural... Bueno, había unas montañas que contenían una luz, una luz azul verdoso, ese color tan bonito que sale de la mezcla del azul con tiznes verdes. la cordillera era enorme, y se alzaba sobre una llanura muy amplia. Estas montañas, se iluminaban con dicha luz de izquierda a derecha como una ola, esos cristales semejantes a lo de los videojuegos que simbolizan el poder que yace de dentro de una persona. La persona con la que me encontraba y yo decidimos ir a esas montañas embelesados por su belleza. Tan natural, tan bonita ¿Qué nos impedía ir? Entonces el segundo salto temporal daba lugar.
Ya en la montaña todo estaba iluminado ¿Cómo describirlo con palabras? No se sabía de qué color era la roca, quizás de un color oscuro, la luz que producían las partes brillantes de la montaña contaminaba con su belleza todo lo que sus rayos tocaban. Pero no solo había roca y cristal, estábamos la chica, yo y muchos seres, seres extraños, que resultaban familiares a mis ojos, conocidos, pero con un aspecto demacrado, deprimente, con cicatrices. Había unas vías. Todo era desordenado, escabroso, asombroso hasta tal punto que aun sabiendo que mi amiga estaba conmigo ambos nos desentendimos, mirando, observando oyendo los susurros de las personas que allí estaban, pero no escuchando nada pues eran demasiadas personas susurrando para sí mismos. Creo que fue ella quien preguntó, la pregunta lógica ¿Qué demonios era todo esto? Con algunas especie de palabras uno de las personas demacradas por la montaña me hizo entender, me hizo entenderlo todo: La montaña, la llanura, el sueño... LA REALIDAD.
Allí estaban parte de los artistas que viven o han vivido alguna vez... Pude reconocer a David Bowie, Justin Bieber, Michael Jackson... No sé cuantos más, eran muchos, todos conocidos, pero tristes, hablando solos, bueno, susurrando para sí mismos. Pero como no he dicho antes no eran los propios artistas, sino una parte ¿Qué parte? La parte blanca, azulada, triste, demacrada, deformada, con cicatrices que susurran para sí "No puedes", "Lo que haces no es lo suficientemente bueno", "A nadie le gustará esto", "Eso solo te gusta a ti"... En algún momento me encontré con el artista más importante que hay en mi vida, yo mismo... Susurrando para sí... Susurrándome. FFFFFIIIIIIIIUUUUUU: Último viaje
Esta vez el sueño acaba, pero como no hay nada que me jodió despertar este sí tiene final, por eso quizás me ha enseñado algo. Ahora estaba de nuevo en la tienda de souvenirs. Regalitos, monerías ¿Pero de dónde? Qué más da. El caso es que hay mogollón de cosas, entre ellas, alguien sabio me indicó qué es lo que buscaba, puede que esa persona fuera la que me guiara por la montaña, puede que esa persona sea parte de mi, o yo mismo ¿Quién sabe? Lo que yo estaba buscando es un paquete. Un paquete de unos quince centímetros de plástico transparente, en él había unas "galletas" de cerámica, con una forma muy peculiar: Cuatro cuadrados separados por una pequeña distancia unidos por otro cuadrado en el centro del mismo tamaño pero en segundo plano, eran del mismo color que la montaña, era agradable de tocar... Pero he aquí el "kit" del sueño, lo que me queda por aprender. Esas "galletas" eran lo que estaba buscando, lo que conectaría el mundo de la montaña y el real, el sueño y la realidad de verdad (Me entiendes). No eran las que estaban en la misma cesta, con los mismos colores, pero con diferente forma... eran los de los cinco cuadrados que me indicó la persona sabía, ya lo había encontrado, solo necesitaba saber dónde encontrar más cómo esos objetos y cómo diferenciarlos de falacias sin valor. Me recordó a esa peña que buscan tiendas esotéricas diferenciando qué es verdaderamente satánico, divino, qué da buena suerte... y que no.

En esta parte del texto viene explicada si no un resumen, una explicación, una aclaración o una opinión... Pero eso no mola, ¿Ya tu sabes?

25 febrero 2016

Herramientas de mentira para los cinco sentidos

Expertos de todo el mundo consiguen dar por culo a todos tus sentidos, para hacer que las personas piensen que ciertos sujetos son geniales, pero no lo son.
Elimina tu olor corporal natural (Y no me refiero al chotino) con fragancias de las más lujosas marcas.
Crea sabores nuevos e intenta hacer creer a la gente que tu producto es de calidad o el más bueno, cuando lo que haces es alejarlo del producto real: Lo natural.
Maquillajes y Photoshop hacen que la gente no parezca más guapa, simplemente se adapte al canon de belleza actual.
Crean pieles sintéticas (¿Pero eso es bueno o malo?) gracias al plástico sacado de petroleras (Es mejor explotar un pozo petrolífero utilizar la piel del animal que te has comido ¿No?)
Consigue hacer parecer que has estudiado canto, o que por lo menos sabes de qué coño va eso de entonar notas (Que no hace falta ser experto)
Ahí tenéis, pa' vosotros, mentiras, solo mentiras que sentimos, a veces nos creemos y que incluso las contamos nosotros mismos.

24 febrero 2016

Aprende a cantar


No amigos (Y desconocidos), hoy no os voy a contar la historia de cómo y por qué las circunstancias de la vida me impulsaron a ir todos los miércoles a clase de canto, y nunca os lo voy a contar porque es un coñazo intragable. Lo que sí os voy a contar son las inconveniencias de saber cómo canta un cantante de verdad y no alguien a quien pagan para producir ondas sonoras desde sus cuerdas vocales.
Para empezar, y por si os sirve de referencia si en los dos años que llevo de clases pusiera la postura de la foto para cantar a mi profesora (Que es la miniatura de el vídeo de Basket Case) lo más seguro es que la profesora me invitaría a poner la cabeza sobre las teclas del piano para ella poder cerrar y abrir la tapa mucho y muy rápido.
Por otro lado, esos grupos no-pop de jovencitos a los que muchas personas consideran buenas bandas, suelen tener cantantes de esa calaña a la que mi profesora (Se nota que la tengo en alta estima ¿Verdad?) mira, calla durante unos segundos, gira al cabeza, sonríe y dice: "Bueno, si a ti te gusta...".
¿Lo veis? Me he vuelto demasiado crítico, me cuesta escuchar música cuyos vocalistas no tengan una mínima técnica y no parezcan que son coristas del auto-tune.
Pero como la crítica negativa no me suelo molar os voy a dejar un vídeo de lo que yo considero unos buenos cantantes.